viernes, 24 de junio de 2011

Grandes deportistas: Eterna Jeannie Longo


 

La ciclista francesa gana con 52 años su 58º título nacional al imponerse en la contrarreloj de Boulogne-sur-Mer

La primera vez que Jeannie Longo se proclamó campeona de Francia de ciclismo fue en 1979. Otro siglo. Otra época. Con Margaret Thatcher como primera ministra en Londres, en España se vivía la Transición tras la muerte de Franco, Francia estaba presidida por Giscard d'Estaing, nacía Eric Abidal... Hoy, con 52 años, la francesa ha vuelto a demostrar su forma excepcional y ha ganado su 58 título en los campeonatos de Francia de ciclismo.


En Boulogne-sur-Mer, la madre del ciclismo francés se ha impuesto en la contrarreloj a Christel Ferrier Bruneau, que curiosamente nació en 1979. Le ha sacado 42 segundos y Longo ha sumado su undécimo título nacional contrarreloj. Tercera ha entrado Audrey Cordon, de 21 años, y cuarta Pauline Ferrand Prévot, de 19. Nada más cruzar la meta ha declarado que no había tenido "un buen día". "He dormido mal, estaba estresada y he flojeado durante la carrera aunque cuando mi marido me ha dicho que tenía que acabar en dos minutos, lo he dado todo en el último tramo".


La ciclista, que nació en Annecy en 1958, posee también 13 campeonatos del mundo y cuatro medallas olímpicas. Un palmarés impresionante solo enturbiado por un episodio de dopaje cuando dio positivo por efedrina (1 microgramo por mililitro) en 1997. Longo negó que hubiese ingerido nada prohibido y señaló que el positivo se debió a un medicamento. No fue sancionada.


Su meteórica carrera continuó - ha ganado tres Tours de Francia (1897, 1988, 1989)- y solo se la ha resistido el Giro y el oro mundial en pista. Hoy, tas volver a maravillar en la meta de Boulogne-sur-Mer, no ha querido desvelar si su próximo objetivo es estar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. En Pekín participó en sus séptimos juegos y acabó cuarta. Hoy estaba contenta con su nuevo trofeo, el 58. "El año en que nací, un número simbólico", ha afirmado.



sábado, 11 de junio de 2011

Constancia y esfuerzo

Déjame que te presente a dos nuevos amigos: constancia y esfuerzo. Son primos hermanos. Al principio no te caerán nada simpáticos. Si les das una oportunidad, conforme los vayas conociéndo mejor, se convertirán en tus mejores aliados y amigos. Te sentirás cómodo, respaldado, seguro de ti mismo y dispuesto a realizar cualquier hazaña que se te ponga por delante y que te apetezca conquistar: estudio, deporte, trabajo...



Desarrollar constancia y capacidad de esfuerzo

Son como un músculo que la práctica y ejercicio continuado los fortalece. Piensa en todos los deportistas de étite que tiene España. Ninguno de ellos habría llegado donde está sin constancia y esfuerzo. Rafa Nadal, Pau Gasol, Messi, Pedrosa, Raúl...
Las personas que triunfan generalmente han aprendido a desarrollar una gran capacidad de esfuerzo y la constancia a la hora de llevarlo a cabo. Algunos de ellos partiendo de condiciones muy adversas, como el caso de Messi (afectado de joven por enfermedades y condiciones muy defavorables para destacar en un deporte como el fútbol).



El esfuerzo

Desengáñate. Nada importante te llegará sin esfuerzo. Millones de personas juegan todos los días a la loteria y otros juegos de azar y mueren sin haber tenido "suerte". Gánate tu suerte, llame o no llame a tu puerta. Reivindícala por derecho propio.

Desarrollar una gran capacidad de esfuerzo es lo que te permitirá continuar a pleno rendimiento mientras que otros tirán la toalla. Podrás plantearte metas y retos que otros sólo se permitirán soñar, renunciando a aspirar por considerarlos inaccesibles.

Desarrollar tu capacidad de esfuerzo en el estudio exige progresividad y constancia. Si quieres desarrollar un músculo para hacer flexiones, sabes bien que de nada te sirve esforzarte mucho un día o dos.. Hay que empezar por pocas y cada día hace una o dos más.. muchos días. Eso es lo que tendrás que hacer para desarrollar tu capacidad de esfuerzo en el estudio. Empieza por poco porque al principio te costará mucho trabajo concentrarte. Cada día añade un poco de tiempo más, hasta alcanzar el tiempo que necesitas para preparar bien tus asignaturas. Al final, lo harás como si nada... "sin esfuerzo". Lo que a otros les costará una barbaridad, tu lo harás muy fácilmente.

Habrás conseguido una cosa muy importante. Tu mente te dirá ante cualquier reto: sí, puedo.



La constancia

Imáginate que la vida es una gran maratón. Al principio algunos saldrán muy deprisa y te dejarán atrás. Tu saldrás relativamente despacio, a un paso y ritmo constante... Al pasar unos pocos kilómetros empezarás a sobrepasar a los "fanfarrones". Ellos sudando y agotados, sin poder seguir tu ritmo. Tú al mismo ritmo y paso que cuando empezaste la carrera, fresco, dispuesto a llegar al final.

Imáginate lo que hace una semilla de una sequoia. Todos los días crece un poco. Al principio le cuesta muchísimo trabajo. Un brote muy tierno debe romper la propia semilla, abrirse paso en la dura tierra, llegar a la superficie... Todos los días crece algo, casi imperceptible... Pero todos los días... Al cabo de años la semilla se ha convertido en un árbol gigante de 112 metros de altura y una docena de metros de diámetro.

La constancia en el estudio es fundamental. No dejes de estudiar. Tómalo con un entrenamiento. Ejercita tu cuerpo y mente cada día. No dejes largos períodos de tiempo sin hacer nada: estarás entrenando tu cuerpo en la vagancia -la gran enemiga del esfuerzo-. Si quieres realmente llegar a ser un campeón en el estudio, entrénate aunque sea una o dos horas sábados, domingo, vacaciones, etc. El día tiene 24 horas; sólo dos horas de estudio al día no te impedirán divertirte, pasarlo bien y hacer un montonazo de cosas que te gustan.

Cómo controlar tu esfuerzo y constancia

Tienes que hacer, al igual que los deportitas, un plan de entrenamiento. Y deberás llevarlo a cabo a rajatabla. En el cumplimiento de tu plan debes ser inflexible. Deberás controlar que cumples cada hora, cada minuto y que lo haces rindiendo bien, sin autoengañarte.

Para controlar tu esfuerzo y constancia debes hacer planes para estudiar diarios y semanales. Planifica tu entrenamiento día a día. No improvises. La mente humana pierde mucha energía si cada día se sume en la incertidumbre de tener que decidir. Acuéstate cada noche sabiendo lo que vas a hacer mañana. Durante el sueño tu cerebro se prepara. Te levantarás mentalizado y dispuesto a cumplir el Plan.

Y por supuesto, aunque no logres al principio tus metas incluso tengas "mala suerte", NO TE RINDAS NUNCA. Recuerda que tu mente ya conoce cómo fracasar. Ahora debes enseñarla a cómo triunfar con un gran músculo de esfuerzo y constancia.